Jamie Oliver se encarga de preparar 20.000 comidas escolares en un día, cubriendo todos los colegios de un barrio londinense. Si triunfa, Jamie preparará un esquema que podrá ser seguido por otras entidades públicas o colegios de todo el país. El reto de Jamie no fue fácil y estos cuatro capítulos recorren su fuerte apuesta por la juventud, por cambiar los hábitos alimenticios de una gran población.
Desde la escuela Kidbrooke en Londres, Jamie estudia la organización de la cocina y cómo reaccionan los niños a ese tipo de menú. El objetivo es plantear un menú ideal que mezcle alimentos nutritivos y apetecibles a los más pequeños. |